Consejos

Los neumáticos poco inflados revientan más en verano

pump for inflating of tyres

El riesgo de reventón se triplica en automóviles con neumáticos con 0,5 atmósferas por debajo de lo indicado por el fabricante. El peligro de accidente es extremo para el 1 por ciento de los automovilistas que viajan con 0,75 atmósferas menos de presión en alguna de las ruedas.

Un inflado deficiente de los neumáticos, con el que según los estudios circula el 71 por ciento de los automóviles del parque español, multiplica el riesgo de reventón cuando se rueda con las temperaturas elevadas. Y es que cuando se circula con presiones por debajo de lo recomendado por el fabricante las gomas desgastan más deprisa, son menos resistentes a los pinchazos y pueden reventar cuando chocan con cualquier bache o socavón.

Mayor consumo de combustible

Las carcasas de los neumáticos con menos aire del recomendado también se deforman mucho más en cada giro, aumentando su resistencia a la rodadura con el consiguiente incremento en el gasto de combustible.

Precisamente, el elevado número de reventones en autovías y carreteras secundarias se evidencian en las bandas de rodadura y las cubiertas deshechas abandonadas en las cunetas. La explosión incontrolada de una cubierta compromete la estabilidad del automóvil propiciando una pérdida de control especialmente peligrosa.

Cubiertas de segunda mano

Otro problema que está disparando los accidentes durante el verano es la proliferación de cubiertas de segunda mano, comercializadas en muchos casos sin ninguna clase de control de calidad.

La atención a las cubiertas del automóvil toma aún más relevancia cuando se viaja con calor, pues las altas temperaturas en el ambiente y el asfalto, junto con la carga extra de pasajeros y equipaje, ponen a prueba a los neumáticos con presiones incorrectas.

Para evitar problemas, antes de salir a la carretera hay que comprobar el estado de la presión de los neumáticos y ajustar las presiones indicadas por los fabricantes siempre que vayamos a realizar un viaje o, al menos, una vez cada 15 días en los meses de más calor.