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Las cinco causas más frecuentes que nos llevan hasta el taller

Pastillas y discos deben ser revisados periódicamente.

Estamos en verano. Vacaciones para una gran mayoría. Largos desplazamientos en coche se van a producir durante las próximas semanas y si no queremos que nuestro tiempo de ocio sufra contratiempos inesperados debemos comprobar que nuestro vehículo está en condiciones de salir a la carretera y no nos fallará. Pero, ¿cuáles son las averías más frecuentes que sufren nuestros coches?

La mayoría de las averías en los vehículos tienen su origen en el desgaste de algunas piezas que hay que reponer periódicamente y en la falta de un mantenimiento adecuado.

Filtros y frenos

El filtro de aceite es el elemento que más veces tendremos que sustituir a lo largo de la vida del coche si no queremos dañar el motor. Los filtros de aire y polen también deben ser cambiados, aunque duran más.

Las mecánicas más modernas y el uso de un aceite de mayor calidad logran que las visitas al taller sean menos frecuentes que hace unos años, pero deberemos revisar los niveles al menos cada tres meses y siempre que vayamos a realizar un largo desplazamiento.

Las pastillas de freno delanteras son otras de las piezas que debemos vigilar minuciosamente y sustituir siempre que sea necesario si queremos que nuestro vehículo sea seguro. Su vida media se sitúa, en función de los modelos, entre los 25.000 y los 50.000 kilómetros. Los discos, más caros de sustituir que las pastillas, tienen una vida útil superior.

Los neumáticos están considerados como la tercera causa más frecuente que nos lleva hasta el taller. La durabilidad de las gomas depende de muchos factores (clima, tipo de conducción, etc.) por lo que es conveniente comprobar su estado periódicamente y mantener siempre la presión recomendada por el fabricante.

Otra de las piezas que frecuentemente nos lleva hasta el taller son los amortiguadores, que deberían sustituirse como máximo cada 80.000 kilómetros o antes si conducimos habitualmente por terrenos menos firmes. El que estén en buen estado contribuye a que el coche sea más estable y frene mejor.

Cuidado con la correa de distribución

Por último, otra de las averías más graves en un coche es que se rompa la correa de distribución, por lo que será necesario sustituirla siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante, generalmente cada 80.000 ó 120.000 kilómetros. Es una de las reparaciones más costosas, pues necesario desmontar el motor y conlleva un gasto importante en  mano de obra.