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La DGT invierte un millón de euros en radares móviles

foto radares

Los radares, necesarios para la seguridad en carretera pero odiados por la mayoría de conductores por las multas, aumentarán en breve de número en las carreteras españolas tras una nueva inversión por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT) para adquirir nuevos equipos.

16 nuevos equipos

En esta ocasión se va a destinar algo más de un millón de euros en la compra de 16 nuevos radares a la empresa Saima Seguridad, que ha sido la ganadora en el concurso en el que se licitaba esta compra de equipos para controlar la velocidad en las carreteras españolas.

Los nuevos radares controlarán la velocidad de los vehículos en las carreteras tanto desde instalaciones fijas como desde cualquier vehículo en parado, por lo que podrán variar su situación en cualquier momento para abarcar un mayor territorio de control.

Precisamente desde la DGT se está apostando por los equipos móviles pues estiman que son mucho más eficaces por su capacidad para “cazar” al conductor que los equipos fijos debido a su efecto sorpresa, por lo que un detector de radares legal puede ser en estos tiempos una buena inversión.

Además, los equipos móviles pueden ser utilizados en las carreteras secundarias que son las que concentran un mayor porcentaje de accidentes de tráfico frente a las autovías y autopistas.

Más de 850 radares

Actualmente hay instalados en las carreteras españolas alrededor de 850 radares fijos. De ellos, casi 300 dependen de las áreas de tráfico de Cataluña y País Vasco, comunidades que tienen transferidas estas competencias.

La Guardia Civil dispone, además, de otros 250 radares móviles que permiten controlar la velocidad en el resto del territorio nacional.

Hay que recordar también que la DGT invirtió recientemente unos 600.000 euros en la compra de cuatro nuevos radares para ser utilizados en los helicópteros que controlan el tráfico desde el aire. Precisamente el helicóptero se ha mostrado como un elemento muy eficaz para “cazar” a los conductores que no respetan las señales de velocidad en las carreteras españolas.