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Consejos para preparar las vacaciones

Driving a car

En las últimas semanas parece que ya empezamos a vislumbrar primeros días de buen tiempo, síntoma de que el verano está aquí. Así pues, todo el mundo empieza a preparar sus vacaciones estivales planificando calendario, reservando alojamiento y por supuesto poniendo el coche a punto. Porque no hay mejor forma de disfrutar de unas vacaciones, ya sea en pareja, con familia o con amigos, que moviéndote con tu coche por los lugares tan maravillosos que tenemos en la península ibérica.

Sin embargo, el verano trae consigo un enemigo del conductor, el calor. Con el aumento de la temperatura en el interior del vehículo, se disminuye su capacidad de atención y por tanto su capacidad de reacción. Con lo que no sólo pone en peligro a los viajeros ante un posible imprevisto sino que además puede causar que éste llegue a dormirse al volante con la consecuente tragedia.

Para que nos hagamos una idea, conducir con una temperatura superior a 30˚ reduce los reflejos de una persona de manera equivalente a como si llevara 0,5 gramos de alcohol en sangre (una medida por la que nos podría caer una buena multa)

Hablar de estas temperaturas en el interior de un vehículo parece una barbaridad, pero la exposición al sol y a temperaturas veraniegas llega a sobrepasar estas mediciones. Por eso es muy importante que si realizamos un viaje largo, tengamos la disponibilidad de poner el aire acondicionado. Me parece interesante la propuesta de Letamendi.com ofreciendo carga de gas de aire acondicionado como medida de precaución.

Pero por supuesto no basta con tener un coche con aire acondicionado, sino que hay que tomar ciertas precauciones en este tipo de viajes:

  • Dormir las suficientes horas la noche anterior. La fatiga es el comienzo para una somnolencia muy dañina. Además de no conducir tras una comida copiosa, factor que también contribuye negativamente en este sentido.
  • Estacionar cada dos horas de volante, al menos durante 15 o 20 minutos para no llegar a una sensación de letargo por la monotonía de la carretera.
  • Hidratarse constantemente con bebidas refrescantes, especialmente las que contienen azúcares, ya que la glucosa es el alimento del cerebro para mantener la atención.